4/26/2009

LAS CORRIDAS DE PICASSO.

CORRIDA PICASSIANA 2009.

Supongo que esto suena a montaje turístico. Bueno realmente no suena, eso es lo que es. Dentro de lo que cabe, es admisible que se le brinde al Genio Malagueño un evento de estas características, pues de todos es sabido que desde muy pequeño asistió con su padre a tan venerables actos por aquél entonces.

Gran aficionado desde temprana edad, Pablo pasó de pintar inofensivas y tiernas palomas a iniciar un fiel y particular reflejo de la tauromaquia.

Así dejó uno de los legados artísticos más representativos del mundo taurino. Desde pinturas, cerámicas, oleos, esculturas, bocetos en papel y otros tantos tratamientos artísticos que él como nadie sabia hacer.

El coso salpicado de fieles reproducciones de su taurobra nos dan muestra de su hacer.

Cuidando detalles, llegaron los matadores en coches de la época que rodaban por las calle malagueñas durante esas tardes que el niño artista esperaba su llegada a la plaza.

Como matadores nos presentan a:
Manuel Sánchez Benítez “El cordobés”.
Francisco Rivera Ordóñez.
Sebastián Castella.

¿Estoy seguro de que fue una GRAN tarde de TOROS?.
Eso es lo que hubieran deseado muchos al igual que yo, pero la ganadería dejo mucho que desear, al igual que los dos primeros matadores. Que más vale que se hubieran quedado en su casa viendo la corrida, así hubieran tomado una clase magistral de Sebastián Castella, que arriesgo al extremo e impuso su peculiar forma de hacer arte. Me atrevería a decir que el único contrincante de Sebastián era, su arte torero enfrentado al de Pablo Ruiz Picaso.

El traje Lienzo. Fondo blanco donde el bordado hace con el azabache un bajo relieve de minotauros. Ilustrado con soles y cenefas geométricamente picasianas. Encontramos discretos detalles en oro, lo que hacen que la intensidad del azabache nos llegue como un filtrado de brillo donde la luminosidad del fondo blanco nos hace ver el lienzo que tantas tardes inspiró a Pablo Ruiz.

El traje Azul. Época indiscutiblemente fructífera de Pablo, donde descargó parte de su creatividad. Vestido azul oscuro, en plata y blanco. Combinación perfecta para destacar su mundo azul. Grandes puntillas solapan al torero, fajín blanco donde se ve representado otra obra de Picaso. Ese intenso azul es salpicado por los ojos del toro que nos miran desde el Gernica, las entrelazadas icónicas manos de sus cuadros y los recortes de trazos rectos y con un ribete de un grueso bordado blanco rematan todas las terminaciones del traje.

El traje Arlequín. El capote, representa a las “Señoritas de Aviñon”. Una mezcla perfecta de arte y arte, el elegido para colocarse este vestido no podía ser otro que el francés Sebastián Castella.
Característicos rombos en azul, fucsia y granate, muestran la personalidad y peso artístico que recae sobre él. Negro y dorado para resaltar la seriedad del torero, el cual sabe llevar lo que representa y lo que impone un traje como este.

En general cuando los toreros se posaban para matar al Tauro eran vivas reproducciones sacadas de la mano de Picaso.

El resto de los trajes de picadores, banderilleros y resto de las cuadrillas, aunque más austeros dejaban denotar todo el mundo de colores que abrazo la carrera artística de Pablo. Encontré turquesa con negro, verde olivo y azabache, melocotón con negro, azul y plata, blanco y negro, manzana y azabache, marrón con amarillo, marrón con rosa y marrón con crema, una mixtura de lo más provocador.

Con esta corrida los toros se han lanzado de cabeza a la plaza de la moda, de la vanguardia y del color, se ha demostrado que el grana y oro siempre será importarte, pero queda abierta la puerta de par en par para ese aire fresco que se atisba renovador en un mundo tan cerrado a cambios.

El entorno interior de la plaza dejaba demasiado que desear para una tarde supuestamente turística y artística. Era soso y falto de todo. En vez de las típicas banderas de España, compradas por metros en cualquier mercería, ¿qué tal unos lienzos blancos descolgados desde los balcones donde encontrar trazas y manchas picasianas en grana y oro y que con estas se obtenga el mismo resultado? ¿Qué tal pintar los burladeros y la barrera?. A esta corrida, le falto glamour. Espero, que al igual que a los artistas se les va la cabeza para crear, alguno de los implicados en la organización de este turístico festejo, se le vaya la cabeza y convierta para el próximo año el coso en un mural picasiano donde disfrutar y admirar su obra.

By Inquisitormurciano.




5 comentarios:

Lolami dijo...

No entiendo mucho de toros, pero creo que algunos toreros no son lo que deben ser, están demasiado regalados de si mismos y con la cabeza en otras cosas, como los rivera.
Muy original el traje de luces modelo arlequin.

No se que pasa con las actualizaciones de tu blog, me pasa desde el principio, lo he quitado y vuelto a poner varias veces pero nada no se actualiza, pero no te preocupes que yo paso siempre,
mirare por Internet a ver si encuentro como arreglarlo.
Un abrazo

PD:El post de Bibiana es tema tabu?, como no me contestas

INQUISITORMURCIANO. dijo...

No, no es tabú. Solo que no lo tenia terminado y se publicó de forma automatica. Lo pondré cuando lo tenga terminado, pues solo salia el vidio y unas observaciones mias.
Un saludo.
By Inquisitormurciano.

Lolami dijo...

No quería ser pesada, pero es que soy muy, muy curiosa,jejeje.
Un abrazo

Raquel Gratis total dijo...

la corrida un bluff, pero el estilismo de 10! Me ha encantado tu post de estilismo, veo en ti a un serio competidor de mi blog

Archi dijo...

Que maravillosa lección nos has dado hoy con todas estas imagenes. En principio la arena de la plaza con esos dibujos del gran maestro y luego los trajes. Me llamó especialmente la atención el blanco, el mas bonito de todos a mi entender. No entiendo nada de corridas, pero debo reconocer que todo se ve increible. Debe ser una experiencia fuera de serie estar en una de ellas.
XX